El invierno es la estación que más deterioro puede causar a una piscina y generar sobrecostes por reparaciones, mantenimiento y llenado. Esto es a causa de los agentes externos como la suciedad, insectos, algas, contaminación y clima.

Además, la piscina es un elemento frágil ante las heladas, pues el congelamiento de la piscina puede dañar seriamente las paredes, revestimientos, tuberías, equipos y materiales. El cobertor de invierno para piscina es, por lo tanto, un elemento esencial para proteger tu piscina durante el invierno.

Este tipo de cobertor mantiene la piscina en buenas condiciones y evita su deterioro durante las temporadas de climas adversos. Gracias a que mantiene una temperatura constante y una limpieza del agua, supone un ahorro considerable tanto de productos químicos, como de dinero. ¡Nuestra cartera lo agradecerá!

Herramientas necesarias

Destornillador

Taladro

Cinta métrica

Accesorios suministrados

Pasos a seguir para instalar un cobertor de invierno

  • Medir distancias para colocar los anclajes. Para empezar, hay que establecer cuidadosamente las medidas para que nuestro cobertor quede totalmente estirado y resistente. ¿Cómo? Debemos dejar una diferencia de 42cm desde el interior de la esquina de la piscina y hacer una marca para posteriormente saber dónde colocar los anclajes. Una vez establecidas las marcas de las esquinas, repetimos el mismo proceso por los laterales. En este caso debemos dejar 15cm de diferencia desde el borde del cobertor; se coloca este poco a poco y se van taladrando los anclajes, cuidando que la lona quede totalmente tensa y a la distancia adecuada. Es importante ir estirando el cobertor para saber a ciencia cierta la medida exacta.
  • Realizar los agujeros con la broca correspondiente. Después de haber establecido todas las marcas, ya se puede realizar la perforación en el suelo para colocar la broca, la cual tiene que ser de 10mm. Siempre con detenimiento y sin prisa, con el fin de hacer el agujero en el lugar indicado. No olvidemos que unos pocos centímetros pueden causar la diferencia entre un cobertor bien instalado y uno que no lo está. 
  • Asegurarse de que queda bien limpio y colocar el anclaje. Es importante que quede limpio del polvo creado por la propia perforación, así como de cualquier otro tipo de suciedad que dificulte el proceso y empeore la estética final. Una vez estén libres de residuos, se colocan los anclajes.
  • Colocar los tensores regulables a la lona. Una vez colocados todos los anclajes adecuadamente, se pondrán los tensores que regulan la lona; estas cuerdas vienen incluidas junto al cobertor y se introducen por los agujeros, haciendo un nudo que va desde el propio cobertor hasta el anclaje.
  • Estirar la lona y colocarla. Llevado a cabo los pasos anteriores, procedemos a instalar la propia lona. Es recomendable que nos ayude otra persona para facilitar el proceso y que no se nos haga pesado. Importante: hay que atar primero las esquinas para conseguir una mejor tensión.

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